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Fluidos de corte

En el mecanizado, el calor y la fricción del corte desgastan la herramienta, destemplan el metal y arruinan el acabado. Un fluido de corte hace tres trabajos a la vez: lubrica el filo, se lleva el calor y arrastra la viruta.

El aceite soluble se mezcla con agua y forma una emulsión que refrigera mucho y además protege del óxido a la máquina y a la pieza; es lo habitual en torneado, taladrado y fresado. Los aceites y lubricantes de corte puros, en cambio, se aplican directo donde la exigencia de lubricación es mayor, como el roscado y el corte de metales duros.